Antonio Fornieles


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No hay felicidad eterna

Blog Antonio FornielesHace algunos días Apple, todavía la mayor empresa del mundo por valor en bolsa[i], presentó sus resultados del primer trimestre del ejercicio 2015/16, mostrando los ingresos y beneficios más altos de su historia empresarial con 75.900 y 18.400 millones de US$, respectivamente. Cifras realmente brillantes para tan solo tres meses, incluso considerando que recogen las ventas de Navidad.

Pues bien, a pesar de esos resultados históricos la recepción general de los mismos ha sido, en general, de un tono negativo. En este momento Apple se valora con un múltiplo de ocho veces sus beneficios, muy por debajo de los múltiplos otorgados a Alphabet (Google), Facebook o Amazon. Los inversores prefieren, como demuestran con sus valoraciones, las empresas de software a las de hardware.

La valoración pesimista de expectativas, acompañada de una reducción del valor de la acción de más de un 30 por ciento desde sus máximos (775.000 millones de US$ en febrero de 2015), tiene su base en los primeros síntomas de agotamiento del potencial de su producto estrella el iPhone (aproximadamente dos tercios de los ingresos de Apple).

Las ventas del iPhone en ese trimestre, 74,8 millones de unidades, prácticamente se han estancado respecto al mismo periodo del ejercicio precedente y, aun peor, se prevé iniciarán una senda de “crecimiento” negativo en 2016.

El declinar de las ventas en unidades viene acompañado por la presión sobre los márgenes y, además, el resto de productos de la marca o bien muestran una tendencia incluso más negativa, el iPad y el Mac, o no están alcanzando las previsiones, el iWatch.

La reacción de Tim Cook en la presentación de resultados reclamando mayor atención sobre su creciente negocio de servicios (App Store, iTunes, Apple music, etc.), no ha parecido convencer a los inversores y no ha contenido el impacto en el valor de su compañía de unas previsiones menos vistosas para sus iPhones.

Mi reflexión hoy tiene que ver con el hecho de que ni tan siquiera una de las empresas con más éxito del mundo, gracias a su capacidad de innovación y con la mejor marca según los expertos (número uno de la lista Forbes The Most Valuable Brands), puede descansar sobre sus laureles.

El mercado no descansa y la expectativa de unos rendimientos indefinidamente crecientes es la que mueve a los inversores.

La lección para todos es que la innovación permanente es una exigencia irrenunciable y que incluso siendo líder en ese campo crítico del éxito empresarial no hay garantía de crecimiento sostenible a largo plazo. Hay que estar permanentemente reinventándose. Cuando el mercado aprecia una oportunidad la competencia crece a una velocidad imparable. El margen de algo menos del 40% que ahora Apple anuncia como una rebaja de sus logros anteriores, es todavía atractivo para muchos competidores.

No es la primera vez que vemos esta circunstancia, especialmente conocida en el entorno de las empresas tecnológicas. Merece la pena recordar, como paradigma de la incapacidad de adaptación al ritmo de cambio de la evolución tecnológica, a Nokia y BlackBerry, que fueron arrolladas por la irrupción de los smartphones a partir de 2008, después de disfrutar durante años de una posición de privilegio en el mercado mundial de móviles. Ahora, apenas siete años después, la competencia en el mercado de smartphones, nacida a partir del atractivo de los márgenes de los teléfonos inteligentes, la fortaleza del dólar estadounidense y cierta debilidad de alguno de sus principales mercados, presiona los resultados de Apple, a pesar de la innegable fortaleza de su marca.

La rebaja de expectativas del mercado de smartphones no sólo está afectando a Apple, pues su máximo competidor, Samsung, también ha anunciado una previsión de resultados para 2016 inferior a la de 2015.

Sin embargo, si hay una compañía en el mundo capaz de retomar la senda de crecimiento, ya lo tiene demostrado, esa es Apple.

Apple se sobrepuso a la perdida de Steve Jobs, ya hace casi cuatro años, y su capacidad de innovación y, por qué no decirlo, su muy sólida posición de liquidez permiten augurar un excelente futuro para esta compañía. Una empresa capaz de invertir 2.400 millones de US$ en investigación y desarrollo en un solo trimestre es con alta probabilidad una buena apuesta de futuro.

No sabemos si será el nuevo IPhone 7 en septiembre próximo, algún nuevo producto, el crecimiento de los servicios (como Tim Cook enfatiza en este momento), o más adelante la realidad virtual, pero sí sabemos que Apple seguirá jugando un papel de liderazgo en la industria de la tecnología en los años venideros.

Parece que esta confianza no es personal, pues el consenso del precio de las acciones de Apple para este año sugiere un potencial de crecimiento superior al 40%.

[i] Cuando terminaba de escribir este comentario Alphabet (empresa matriz de Google) había anunciado sus resultados de 2015 y superaba después de casi seis años de nuevo a Apple para erigirse como la empresa de mayor valor en el mundo con 570.000 millones de US$.

 

Referencias:

Apple shares tumble on iPhone sales forecast. Financial Times, 28 de enero de 2016
Apple: changing the subject. Financial Times, 26 de enero de 2016
Apple flicks the wrong switch. Financial Times, 28 de enero de 2016
Samsung adds to global tech gloom.  Financial Times, 28 de enero de 2016

 

 

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