Antonio Fornieles


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Indiana Jones y la última cruzada

Blog de Antonio FornielesEl pasado miércoles 23 de septiembre, el CEO de UBS (vigésimo banco por tamaño del mundo, según Forbes), desconozco si de manera consciente, abrió un debate muy interesante acerca de lo apropiado de cometer errores y/o tomar riesgos en la actividad empresarial. O de manera específica en la actividad bancaria. Sergio Ermotti manifestó ante los máximos directivos de su banco que las equivocaciones, no los graves errores, son aceptables siempre que sean honestas.

Estas declaraciones llamaron mi atención, pues se apartan de lo habitual en el sector financiero, en el que la toma de riesgos siempre ha sido un reto y en los últimos años de crisis, gracias a las nuevas normas con mayores exigencias de capital, se ha convertido en algo cuasi inaceptable, a pesar de estar en la base de ese negocio. Además, me pareció muy oportuna la precisión de que sólo las equivocaciones de buena fe, las que no arriesgan el cumplimiento de las leyes, son aceptables.

Mi valoración de estas afirmaciones es positiva, pues estoy convencido de que Sergio Ermotti, ni por asomo plantea riesgos remotamente parecidos a los que Indiana afrontaba en la búsqueda del Santo Grial. Observo sus palabras como una llamada a sus directivos a la toma de riesgos razonable y responsable, frente al conservadurismo aniquilador que ha impuesto a la industria financiera la nueva regulación y la reacción a la crisis.

La aceptación de los riesgos como algo inherente a los negocios o la cuestión de qué equilibrio debe haber entre el cumplimiento y el emprendimiento, es un viejo debate que adquirió especial intensidad a partir de los graves escándalos iniciados a finales de 2001 con ENRON. Lógicamente bajo la presión de aquella serie de sucesos se desembocó en 2002 en la Ley Sarbanes-Oxley, una de las más intervencionistas de la historia empresarial americana, hasta que la crisis financiera nos regaló en 2010 la Ley Dodd-Frank.

Estos dilemas están en la esencia misma del “laissez faire et laissez passer” del  capitalismo. En general, hoy en día los empresarios y directivos de las grandes empresas cotizadas occidentales aceptan la regulación y la gestión de riesgos como un elemento más de los negocios, en los que se emplean importantes recursos.

Incluso algunos de ellos comienzan a apreciar en la regulación una fuente de ventaja competitiva, o mejor expresado, una barrera en sus mercados locales para ciertos competidores menos habituados a esos requerimientos.

Sin embargo, también hay una resistencia natural a la regulación, especialmente frente a la que afecta directamente a los negocios en cada sector. La argumentación recurrente, no exenta de razón, dada la falta de homogeneidad internacional, es que un exceso de regulación supone un  lastre a la competitividad y, por tanto, un freno al progreso empresarial y la innovación y, en último término, al desarrollo económico.

La toma de riesgos y, eventualmente, las decepciones son elementos consustanciales al crecimiento. La historia empresarial está repleta de infortunios, siempre poco publicitados, y de éxitos mucho más conocidos y celebrados. De hecho siempre se achaca a Europa, muy especialmente a España, que una de nuestras desventajas frente a Estados Unidos, o la cultura emprendedora anglosajona, es nuestra demostrada incapacidad para aceptar el revés como una consecuencia natural de los negocios.

Sinceramente, no creo que haya una diferencia entre culturas en la aceptación o rechazo de los descalabros  empresariales. Las decepciones siempre tienen poca venta y sólo producen aceptación cuando pueden ser recordadas desde la recuperación del éxito. Sin embargo, sí he podido apreciar importantes diferencias en la regulación de empresas en crisis, que en los países anglosajones favorecen mejores soluciones para las empresas con problemas.

Quizás es esta línea de pensamiento de la cultura empresarial europea, a pesar de expresarse en un medio anglosajón, la que subyace en la reflexión de Lucy Kellaway en el FT del lunes 28 de septiembre (ver referencias), muy crítica con las palabras del Sr. Ermotti. La ingeniosa columnista Kellaway, sagaz observadora de los usos, costumbres y lenguaje de los directivos y empresarios, rechaza firmemente la promoción del riesgo en una entidad financiera y la supremacía formativa del fracaso frente al éxito.

A mi juicio, este tipo de dilema es de los que no tiene respuesta correcta. Las reacciones en uno u otro sentido, son en gran medida mediatizadas por el contexto más reciente.

A un escándalo empresarial le sigue mayor regulación, estableciendo reglas que desincentivan la adopción de riesgos. A un periodo de bonanza económica le sigue una mayor aceptación del riesgo y una relajación de las reglas y su supervisión.

Ahora bien, en un mercado global, la tendencia parece inexorablemente orientada hacia reglas globales crecientes y más estrictas. Si usted quiere financiarse globalmente y hacer negocios globalmente, tendrá que aceptar las formas de entender los negocios de sus inversores globales y estar permanentemente atento a los ciclos que, con seguridad, se aprecian en la valoración de los negocios y en la aceptación de sus riesgos.

 

Referencias:

Mistakes are OK, grave errors are not, says UBS chief. Financial Times, 23 de septiembre de 2015
Listen to brain surgeons, not bankers, for the truth on errors. Financial Times, 28 septiembre de 2015

AFornieles

3 Comentarios

  •    Reply
    Ignacio Vazquez 06/10/2015 at 18:30

    Muy buen articulo Antonio.

    En mi opinion, los riesgos siempre estaran presente a la hora de tomar decisiones, en mayor o menor medida, algunos enfocados a una posible oportunidad, «opportunity cost», y otros presentes en decisiones ya tomadas que implican un «management» mas adecuado, si es posible.

    Un saludo

    •    Reply
      Antonio Fornieles 07/10/2015 at 11:26

      Ignacio,
      Muchas gracias!
      Nos guste o no para aprovechar una oportunidad hay que incurrir en riesgo. Recuerda el famoso «no risk no business». Al mismo tiempo los negocios se han hecho tan complejos e internacionales que hacer una buena gestión de los riesgos se ha convertido en un elemento crítico para las empresas.
      Un saludo cordial

  •    Reply

    Antonio un articulo muy interesante. Como dice el dicho quien toca se equivoca pero quien esta mejor preparado toca y se equivoca menos. En lo referente a la banca toda la nueva normativa que se ha desarrollado como UCITS, MIFID, AIFMD o EMIR, Volker, etc son la respuesta a la excesiva creatividad de los frontoffice de estas entidades y la necesidad de recuperar la confianza perdida del publico. La toma de riesgos medida siempre es saludable pero cuando esto acaba en la liquidación de entidades financieras como la famosa Lehman Brothers o los rescates de los bancos deja de ser saludable para convertirse en una crisis financiera global. Sin acritud, los comentarios de Sergio me perece como echar gasolina a un fuego que se intenta controlar.

    Un saludo,
    Carlos

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